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SICOLOGÍA

Trastorno obsesivo compulsivo, depresión, estrés, ansiedad... Estudios de la personalidad y la conducta. Patologías y trastornos mentales...

miércoles, marzo 14, 2007

Obsesionados por recoger perros en casa

Son muchas las víctimas del llamado síndrome de Diógenes con animales, un trastorno psiquiátrico de nuevo cuño, del que apenas hay estudios en el mundo, y cuyo síntoma visible es el acopio desmesurado de animales de compañía. Quienes lo padecen -personas de 50 años en adelante que sienten una necesidad compulsiva de poseer bichos- creen firmemente que los están salvando. Los domésticos son los más afectados y los que más abundan en el estereotipo.
«La mayoría es gente solitaria, soltera o que ha perdido a su pareja y tiene alteradas las facultades mentales, especialmente aquéllas que tienen que ver con afectividad», explica el psiquiatra José Miguel Gaona. «Falta saber», concluye, «si este síndrome, que ni siquiera figura como tal en los libros, es consecuencia de una demencia o de un trastorno obsesivo compulsivo, propio de las personas que acumulan objetos».
Este tipo de personas no es un simple excéntrico e inofensivo. No reconoce que sus animales están mal, incluso ante niveles críticos y evidentes de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria... Lo escaso que reza por escrito sobre este hábito enfermizo ha sido divulgado por la Humane Society of the United States. En uno de sus estudios, realizado con vecinos de Nueva York que habían sido denunciados por su tendencia descontrolada a recoger mascotas abandonadas, casi las dos terceras partes eran mujeres, y el 70% estaban solteras. La mayoría de los Diógenes entrevistados, muchos de los cuales vivían sin luz ni agua corriente, admitieron que esa obsesión les venía de la infancia. Que los animales les daban un «amor desinteresado y sincero», y que tendían a personalizarlos y humanizarlos, viéndose a sí mismos como sus salvadores.
«No es un fenómeno esporádico, sino cada vez más común», certifica el veterinario Juan María Josa, del Centro Integral de Animales de la Comunidad de Madrid (España). La crueldad -que se da también en personas con recursos- llega a tal extremo que las escenas de canibalismo se repiten con frecuencia. «Llega un momento», explica Josa, «en que los dueños se ven desbordados, incapaces de controlar y alimentar a la jauría. Entonces, los animales se comen unos a otros. No les queda otra salida para sobrevivir. Nos hemos encontrado, de hecho, con perros muertos debajo de mesas y camas que habían sido devorados por otros perros hambrientos».

1 comentario:

Anónimo dijo...

de este trastorno quienes sufren las consecuencias directas son los veterinarios que estas personas traen esos animales para que se lso receten gratis porque no disciernen que tienen que pagar honorarios profesionales, en fin, deberian haber programas para tratamientos para estas personas


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