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SICOLOGÍA

Trastorno obsesivo compulsivo, depresión, estrés, ansiedad... Estudios de la personalidad y la conducta. Patologías y trastornos mentales...

martes, abril 24, 2007

Trastornos de la autoestima

Vigorexia, ortorexia y el comedor nocturno son algunos de los nuevos trastornos que afectan cada vez a más personas en todo el mundo. Están relacionados con la necesidad de aceptación, con la discriminación social y los modelos de belleza que difunden los medios de comunicación constantemente. Todos empiezan por conductas adoptadas en aras de mejorar la apariencia física, pero al volverse una obsesión, se tornan en enfermedades difíciles de revertir. En Psicologos Barcelona web de esta ciudad, se tratan este tipo de trastornos.
¿Qué es la vigorexia, qué la ocasiona y cómo se trata?En el afán de que el cuerpo esté más musculoso, cualquier persona normal hace una hora diaria de ejercicio para mantenerse sana. Ellos van más allá, lo convierten en algo obsesivo. Poseen un cuerpo muy vigoroso, más que atlético, en apariencia es sano, pero a la larga es algo que se vuelve una patología. Generalmente se ve más en hombres pero no es exclusivo de ellos. Desemboca en problemas sociales, como dejar de lado los compromisos con amigos o familiares por estar en el gimnasio, descuidan el trabajo, se ven alterados en su función global. No son capaces de darse cuenta, no son conscientes de su enfermedad, se percatan de ello porque alguien se los dice y les hace ver que lo que hacen es exagerado.
El tratamiento se hace a través de psicoterapia. Este proceso les ayuda a adecuarse, a dejar las obsesiones. Tiene que ver con la personalidad. Los tratamientos no son cortos, consisten en una o dos sesiones por semana de 50 minutos cada una y pueden durar varios meses. No requiere de medicamentos.
En cuanto a la ortorexia ¿qué la causa y cuáles son sus consecuencias?
Este trastorno se da por comer saludablemente en exceso. Está muy relacionado con la vigorexia, pero ésta tiene que ver sólo con la alimentación. Se diferencia de la anorexia (donde la persona no come nada) y de la bulimia (donde come y vomita), porque esta persona sí come, y muy saludablemente, pero al tornarse obsesivo pasa a ser una patología.
Quienes la padecen se imponen fuertes restricciones de alimentos, lo cual repercute directamente en su salud, llegando a producir complicaciones como hipotensión u osteoporosis debido a carencias de vitaminas o minerales como el calcio. Dentro de los síntomas están: el pasar más de tres horas al día pensando en su dieta sana; necesidad ineludible de planificar hasta el último detalle la comida del siguiente día; preocupación (casi obsesión) por la calidad de su ingesta; se aislan socialmente por su manera de comer; les envuelve un deseo compulsivo de conocer y encontrar los alimentos más sanos. Son personas que cuentan todas las calorías, los carbohidratos, proteínas, que tienen los alimentos; no pueden evitar ver la información nutrimental antes de ingerir algún producto. Prefieren no comer -en un restaurante por ejemplo- a ingerir alimentos que (a su parecer) son "impuros", es decir, alimentos con altos contenidos de aditivos, grasas o muchos azúcares. En una enfermedad que tiene que ver también con los trastornos de personalidad y el tratamiento a seguir es la psicoterapia, al igual que el de la vigorexia.
¿Qué es lo que hace que una persona se vuelva un comedor nocturno?La ansiedad es lo que los hace comer a todas horas. En algunas ocasiones también los trastornos gástricos influyen: quien se levanta buscando algo de comer a las tres o cuatro de la mañana, que es cuando se está produciendo ácido y no hay nada de alimento en el estómago, tiene algún tipo de padecimiento estomacal. Pueden ser personas que comen normalmente, pero también que comen a todas horas. Tienden a ser personas obesas que comen sin tener hambre y siguen ingiriendo por que eso calma su ansiedad. El fondo de todo esto es una idea reprimida y que busca salidas. Está muy relacionada con la conducta obsesiva compulsiva, donde se hacen cosas sin la plena voluntad de quien las ejecuta; el paciente mantiene una lucha en el inconsciente. 

lunes, marzo 26, 2007

La mayor parte de los afectados de TOC acaban depresivos

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, lamentablemente aún bastante desconocido y minimizado por la sociedad, afecta sin embargo a un dos por ciento de la población mundial y puede revestir gravedad, ya que entre un 60 y un 80 por cien de los casos derivan en depresión.
Los que padecen esta enfermedad saben que es excesivo y estúpido lo que hacen, pero no pueden evitarlo, hasta el punto de que sus obsesiones interfieren en sus vidas y provocan un sufrimiento insoportable.
Una persona con este trastorno puede estar obsesionada con la limpieza y lavarse compulsivamente las manos; ser incapaz de permanecer en una habitación en la que no esté todo simétricamente ordenado u obsesionarse porque una mancha de la alfombra pueda ser sangre con sida y pueda contagiarse. Uno de los ejemplos más gráficos para describir la sintomatología es el personaje al que dio vida Jack Nicholson en la película "Mejor imposible", reconoce Zohar, aunque menciona otras víctimas de este trastorno que no tuvieron un final feliz como Howard Hugues, el multimillonario estadounidense que murió con malnutrición por su obsesión por los gérmenes.
Otras personas traducen sus obsesiones en el miedo al envenenamiento, como una madre (caso real entre tantos otros) que estaba convencida de que podía envenenar a su bebé con detergente. Primero sacó de su casa todos los detergentes que tenía, posteriormente dejó de pasar por el pasillo del supermercado que los vendía y finalmente evitó la calle donde estaba el supermercado. En estos casos, si se trata de una TOC bien diagnosticada, no hay peligro de que la paciente haga daño al bebé. Jamás le hará nada, porque es sólo una obsesión.

miércoles, marzo 14, 2007

Obsesionados por recoger perros en casa

Son muchas las víctimas del llamado síndrome de Diógenes con animales, un trastorno psiquiátrico de nuevo cuño, del que apenas hay estudios en el mundo, y cuyo síntoma visible es el acopio desmesurado de animales de compañía. Quienes lo padecen -personas de 50 años en adelante que sienten una necesidad compulsiva de poseer bichos- creen firmemente que los están salvando. Los domésticos son los más afectados y los que más abundan en el estereotipo.
«La mayoría es gente solitaria, soltera o que ha perdido a su pareja y tiene alteradas las facultades mentales, especialmente aquéllas que tienen que ver con afectividad», explica el psiquiatra José Miguel Gaona. «Falta saber», concluye, «si este síndrome, que ni siquiera figura como tal en los libros, es consecuencia de una demencia o de un trastorno obsesivo compulsivo, propio de las personas que acumulan objetos».
Este tipo de personas no es un simple excéntrico e inofensivo. No reconoce que sus animales están mal, incluso ante niveles críticos y evidentes de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria... Lo escaso que reza por escrito sobre este hábito enfermizo ha sido divulgado por la Humane Society of the United States. En uno de sus estudios, realizado con vecinos de Nueva York que habían sido denunciados por su tendencia descontrolada a recoger mascotas abandonadas, casi las dos terceras partes eran mujeres, y el 70% estaban solteras. La mayoría de los Diógenes entrevistados, muchos de los cuales vivían sin luz ni agua corriente, admitieron que esa obsesión les venía de la infancia. Que los animales les daban un «amor desinteresado y sincero», y que tendían a personalizarlos y humanizarlos, viéndose a sí mismos como sus salvadores.
«No es un fenómeno esporádico, sino cada vez más común», certifica el veterinario Juan María Josa, del Centro Integral de Animales de la Comunidad de Madrid (España). La crueldad -que se da también en personas con recursos- llega a tal extremo que las escenas de canibalismo se repiten con frecuencia. «Llega un momento», explica Josa, «en que los dueños se ven desbordados, incapaces de controlar y alimentar a la jauría. Entonces, los animales se comen unos a otros. No les queda otra salida para sobrevivir. Nos hemos encontrado, de hecho, con perros muertos debajo de mesas y camas que habían sido devorados por otros perros hambrientos».

martes, marzo 13, 2007

Microchips en el cerebro para tratar la obsesión

El Hospital Virgen de las Nieves de Granada practicará, por primera vez en España, operaciones para insertar en el cerebro de enfermos con manías obsesivas un microchip que les ayude a controlar la enfermedad.
La manía obsesiva grave es una enfermedad que se manifiesta en comportamientos como por ejemplo el extremado cuidado por la higiene, lavándose una y otra vez. Los maniacos obsesivos se lavan las manos una y otra vez, creyendo que están sucios.
Los maniacos obsesivos, son personas cegadas por una idea absurda y falsa que combaten con comportamientos extraños para contrarrestar los supuestos efectos nocivos. Un 20% de los pacientes que la padecen están incapacitados para una vida normal. Ahora, varios departamentos del Virgen de las Nieves practicarán una operación que servirá para enviar una serie de impulsos a la zona del cerebro que lleva a los enfermos a actuar de manera anómala. El microchip tiene el tamaño de una pastilla pequeña de jabón e incorpora una batería de litio.
Según declaraciones del jefe emérito de Neurocirugía del Virgen de las Nieves, Ventura Arjona, "en España sólo hay una clínica privada que ha operado a un paciente. En el resto del mundo habrá unas seis en Suecia, cuatro en Alemania, una en Francia y más de una decena en Estados Unidos. Al menos, casos que se han publicado en revistas científicas".
El Virgen de las Nieves se convertirá en el primer hospital público en realizar este tipo de operación.


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