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jueves, enero 29, 2009

Mejores técnicas para diagnosticar el T.O.C.

Un grupo de investigadores han descubierto que midiendo la actividad de una región cerebral específica puede ayudar a identificar las personas que corren mayor riesgo de desarrollar un trastorno obsesivo compulsivo.

El nuevo método de diagnóstico puede también permitir la detección prematura e intervención.

Los científicos del Medical Research Council y Wellcome Trust, han descubierto que las personas que sufren este trastorno, así como sus familiares más cercanos denotan una baja activación en el hecho de detener dicho comportamiento habitual en las áreas responsables del cerebro.

El estudio se ha publicado también en la revista Science.

Los pacientes con T.O.C. sufren de pensamientos intrusivos recurrentes (obsesiones) en grado sumo molestos y difíciles de eliminar.
Algunos ejemplos podrían ser:
Miedo a contaminarse, o
de que algo terrible pueda acontecer a los seres queridos, etc.
mientras realizan rituales repetitivos (compulsiones) destinados, por lo general, a neutralizar estos pensamientos:
Lavarse las manos
Comprobar las llaves de gas a menudo, etc.

El Dr. Samuel Chamberlain de la Universidad de Cambridge, Departamento de Psiquiatría, utilizó imágenes de resonancia magnética funcionales para medir la actividad del cerebro en el córtex orbito frontal lateral. Localizado en los lóbulos frontales dicha zona incide en la toma de decisiones y el comportamiento.

Se pidió a los voluntarios que observaran dos imágenes en una pantalla, mostrando cada una de ellas una casa y una cara superpuesta y utilizando un procedimiento de tanteo para determinar si la casa o la cara era el objetivo. Los voluntarios presionaban un botón para indicar la imagen que creían correcta y recibían la respuesta de “correcto” o “incorrecto” en la pantalla.

Formaron dichos voluntarios catorce personas sin un historial familiar de T.O.C., 14 con antecedentes de T.O.C. y 12 parientes cercanos de estos pacientes.

Posteriores comparativas de imágenes de resonancias magnéticas funcionales de sus actividades cerebrales mostraron una baja activación del córtex orbito frontal y otras áreas del cerebro en pacientes de T.O.C. y los miembros de su familia.

El Dr. Chamberlain dijo: "La función debilitada en las áreas cerebrales que controlan el probable comportamiento flexible predispone a las personas a desarrollar los rígidos síntomas característicos del T.O.C”.

"Este estudio demuestra que estos cambios en el cerebro se suceden en familias y representan un factor de vulnerabilidad. El diagnóstico actual del T.O.C. es subjetivo y mejora la comprensión de las causas subyacentes del T.O.C. que podría encaminar hacia un diagnóstico más preciso y mejorar los tratamientos clínicos”.

Fuente: BBC News - Health

jueves, noviembre 27, 2008

Trastorno Obsesivo-Compulsivo, una visión general

Este trastorno es una enfermedad que afecta pensamientos y acciones y se cree viene originado por un desequilibrio bioquímico del cerebro. El T.O.C. se ha clasificado como un trastorno de ansiedad en el Diagnostic and Statistical Manual (DSM-IV) publicado por la American Psychiatric Association.
Se caracteriza por pensamientos recurrentes y perturbadores (denominados obsesiones) y/o comportamientos ritualizados que la persona se siente obligado a efectuar (compulsiones)
Las obsesiones pueden tomar también forma de imágenes intrusivas o impulsos no deseados. La mayoría de pacientes sufren tanto obsesiones como compulsiones, pero una minoría (sobre un 20%) tienen sólo obsesiones o sólo compulsiones (sobre un 10%). La persona con T.O.C., por lo general, intenta eliminar de forma activa o neutralizar la obsesión mediante la realización de compulsiones o evitar situaciones que puedan originarla. En la mayoría de los casos, las compulsiones sirven para reducir la ansiedad. Sin embargo, no es infrecuente que las compulsiones por ellas mismas generen ansiedad, especialmente cuando se convierten en apremiantes.
La persona suele reconocer que los pensamientos o comportamientos no tienen sentido o son excesivas. Sin embargo, el impulso de hacerlas es tan potente que no tiene más remedio que realizarlas:
Una mujer pasaba horas cada tarde removiendo entre el contenido de la papelera para asegurarse de que no contenía nada valioso. Cuando se le preguntaba qué estaba haciendo, admitía: “no tengo ni idea, no poseo nada valioso”.

Ejemplos de obsesiones y compulsiones:
Los tipos comunes de obsesiones incluyen problemas concernientes a la contaminación (miedo a la suciedad, gérmenes o enfermedad), seguridad/daño (ser responsable de haber provocado un fuego), actos de agresión no deseados (impulsos de provocar daño a un ser querido) pensamientos sexuales o religiosos inapropiados (imágenes sacrílegas) y la necesidad de simetría o exactitud.
Las compulsiones más comunes incluyen excesiva limpieza (ritual de lavarse las manos), comprobación, rituales de orden y arreglo, contar, repetir actividades cotidianas (entrar y salir por una puerta) y acumular (coleccionar artículos sin una gran utilidad). Mientras que algunas compulsiones son comportamientos observables (lavarse las manos), otros se realizan como rituales mentales (pronunciación silenciosa de palabras sin sentido para vencer imágenes no deseadas).
La mayoría de pacientes de T.O.C. sufren múltiples tipos de obsesiones y compulsiones, algunos pueden primero indicar que su obsesión es con la contaminación por amianto, pero una posterior entrevista desvelará que en silencio suelen contar los ladrillos que pisan o los buzones de correos que encuentran a su paso.

Tratamientos:
En el pasado, no se disponía de muchos tratamientos efectivos idóneos para los pacientes con T.O.C. y tenían que batallar con sus síntomas por sí solos y la mayoría vivían en una pura agonía durante años.
Hoy en día, existen a nuestro alcance una variedad de tratamientos positivos para aquellos que sufren del trastorno. Es importante encontrar la terapia adecuada y empezarla cuanto antes. Cuanto antes se inicie el tratamiento, menos se desarrollarán las complicaciones típicas de esta enfermedad.

Médicos:
Dirigidos a reducir los síntomas y que funcionan mejor junto con otras terapias. A menudo se prescriben tranquilizantes a aquellas personas con síntomas más graves con el fin de relajar los músculos del cuerpo y dominar así las acciones compulsivas. Debido a que pueden causar hábito, deberían consumirse dentro de un periodo corto de tiempo.

Neurocirugía:
Sólo en casos muy especiales y con ciertas reservas por razones obvias.

Psicoterapia:
La psicoterapia es extremadamente beneficiosa para este tipo de trastorno. Debería tenerse en cuenta como primera línea de tratamiento, especialmente en niños. La psicoterapia debe realizarse individualmente y por un especialista evitando el grupo. La terapia cognitiva conductual es la única probada para conseguir la efectividad que se busca en este trastorno.
Es sumamente positiva para pacientes de T.O.C. ya que es un tipo de terapia que se dirige a provocar cambios de patrones de pensamiento por conducta alterada. El paciente será expuesto gradualmente a la obsesión que le aterra sin que se vea “obligado” a realizar un comportamiento compulsivo. Con la exposición gradual el paciente experimentará menos y menos ansiedad hasta darse cuenta de que nada malo va a pasar. Después del tratamiento de un 50% a un 80% de los pacientes comprobarán el cese de su compulsividad.

Por: Dr. Michael Demitri
Psycentral

El T.O.C. es uno de los trastornos más perturbadores

Un testimonio real:

“Tenía 13 años cuando noté por primera vez que algo andaba mal en mi vida cotidiana. Empecé a preocuparme por lo que hacía o dejaba de hacer y las posibles repercusiones en accidentes o daños a las personas que amaba: ¿Había cerrado la llave del gas de la cocina, o apagado la plancha?, ¿estaba seguro todo en casa?”

“Estos pensamientos venían a mi mente con demasiada frecuencia y para deshacerme de ellos tenía que comprobar una y otra vez que todo estaba en orden. Lo que había empezado como ansiedad pronto trastornó mi vida de arriba a abajo. No había nada que los disparase; simplemente, ocurrían”.

“Recuerdo que una vez pasé una hora en salir del baño intentando asegurarme de que la alfombrilla estaba totalmente plana para evitar que nadie tropezase con ella, pero cuanto más lo pretendía menos me aseguraba de haberlo conseguido. Al principio la comprobación resultaba tranquilizadora pero después los pensamientos intrusivos iban aumentando más y más lo que obligaba a asegurarme más y más. Era un círculo vicioso del que no podía salir.”

Como la mayoría de personas que sufren el problema, les es muy difícil hablar sobre el mismo con su familia y suelen ocultar sus pensamientos obsesivos y los rituales asociados a ellos.

"Solía pasar la noche llorando en mi cama o realizando rituales sin que nadie me viese. Ello me llevaba a aislarme. El tipo de pensamientos y los rituales son realmente embarazosos. Es muy, muy difícil abrirte y hablar de ellos. Me sentía ansiosa y en los peores momentos pensé en el suicidio”.

Gillian dijo que dos de los problemas principales que tuvo que afrontar fueron el diagnóstico y el tratamiento correctos.
Se le diagnosticó el T.O.C. a la edad de 26 años después de ser tratada sin éxito durante años de lo que los médicos sospecharon era una depresión.

“Cuando encontré el antidepresivo correcto para mi problema los efectos fueron bastante fuertes, pero no desistí. Más tarde acudí a varias sesiones de terapia cognitiva-conductual que me ayudaron muchísimo”.

Gracias a todo esto, Gillian es capaz de llevar una vida normal y trabaja a jornada completa.

“Tengo mis días malos. No se han ido todos los pensamientos intrusivos, pero ya no me perturban como lo hacían”.

Science Update

viernes, octubre 31, 2008

¿Qué debo saber si padezco T.O.C.?

No existe un diagnóstico fiable para este trastorno. El diagnóstico está basado en la entrevista con el paciente por parte de un experimentado profesional de la salud mental. Quizá algún día cuando sepamos más acerca de las características biológicas del T.O.C. se podrá disponer de marcadores genéticos o patrones en escáneres cerebrales que confirmen el diagnóstico. Pero no por ahora.
Por ejemplo, veamos una persona que muestra síntomas de T.O.C. después de haber padecido un traumatismo en la cabeza a la edad de 45 años. Sería razonable suponer la posibilidad de que una herida aguda en la cabeza pueda haber ocasionado los síntomas del mencionado trastorno.
Otro ejemplo podría ser el de una niña de 10 años que de repente desarrolle una fobia hacia los gérmenes y empiece a lavarse las manos constantemente y de una forma innecesaria y que también muestre espasmos en sus brazos. Supongamos que estos síntomas aparecen después de haber tenido un problema agudo de infección en el cuello.
Aunque tales desencadenantes no son típicos de T.O.C. existen razones para creer que algunos casos pueden precipitarse por una reacción anormal del sistema de inmunidad a una infección respiratoria superior. La Dra. Sue Swedo, del National Institute of Mental Health ha definido el término PANDAS para referirse a esta variedad del T.O.C. La mayoría de los casos empiezan de modo poco llamativo y gradualmente se convierten en más aparentes después de meses o años. Es sólo practicando una retrospectiva del hecho que uno se da cuenta de alguna de las señales incipientes de la enfermedad.
Sin embargo, hay algunas pistas que pueden determinar si se padece T.O.C. En efecto, la mayoría de personas con el trastorno se diagnostican ellas mismas. El proceso de descubrir el T.O.C. a menudo empieza viendo algún programa dedicado a ello en TV o leyendo el periódico, una revista o un artículo en Internet como lo está haciendo ahora.
Muchas personas con T.O.C. se sienten únicas en el mundo hasta que oyen la historia de alguien que, como ellos, tienen el trastorno. Piensan que están perdiendo la razón hasta que se dan cuenta de que están padeciendo una enfermedad con bases bien definidas y que tiene un nombre. Finalmente tienen un punto de esperanza al saber que los científicos están haciendo progresos en este campo.
A menudo, transcurre algún tiempo hasta que encuentran ayuda para su enfermedad y saber que existe tratamiento para ésta. Cuando se les pregunta, las razones dadas pueden ser diversas y embarazosas, los síntomas del T.O.C. suelen ser tan desagradables y de índole privada que resulta difícil compartirlas, incluso con personas queridas y profesionales especializados. Un dispositivo utilizado para reducir la vergüenza de compartir material tan sensible puede ser el hacer una relación de características del comportamiento obsesivo-compulsivo. Aunque es mejor hacerlo en persona, algunas individuos prefieren rellenar un cuestionario.
En ocasiones, los ejemplos resultan absurdos y uno no puede imaginarse cómo alguien en su sano juicio podría experimentar tales pensamientos o involucrarse en esos comportamientos. En otras, las preguntas van directas al objetivo y parece que la relación fuese hecha para cada uno en particular.
Para los psicoterapeutas clínicos experimentados ninguno de los pensamientos o comportamientos parecen extraños o fuera de contexto. Son producto de la enfermedad “hipos en el cerebro” como la Dra. Judith Rapoport, los denominó una vez.
Los síntomas del T.O.C. no influencian la percepción que el clínico tiene sobre la persona y su aflicción, al igual que en el médico el pus de una herida infectada no lo hace sobre la moral de un paciente.
Por: Dr. Michael DEMITRI

PSYCHCENTRAL


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